Elegir una buena almohada puede mejorar el descanso, la postura y el confort de los adultos mayores, especialmente ante movilidad reducida, Parkinson o deterioro cognitivo.
Dormir bien no depende solamente del colchón. En los adultos mayores, una almohada adecuada puede ayudar a mantener una postura más cómoda, disminuir molestias en cuello y hombros, y facilitar el descanso.
La elección merece todavía más atención cuando existe movilidad reducida, Parkinson o deterioro cognitivo. No se trata de buscar “la almohada perfecta” ni de reemplazar la indicación médica: se trata de aportar confort, apoyo y seguridad a una rutina cotidiana tan importante como dormir.
¿Qué características debería tener una buena almohada?
En general, conviene priorizar almohadas que cumplan estas condiciones:
- Altura media: debe sostener la cabeza sin forzar el cuello hacia arriba ni dejarlo hundido.
- Firmeza intermedia: una almohada demasiado blanda pierde forma rápido; una muy dura puede generar presión e incomodidad.
- Material resiliente: que recupere su forma y mantenga el apoyo con el uso diario.
- Funda lavable y respirable: la higiene es clave, especialmente en hogares o situaciones de cuidados prolongados.
- Materiales hipoalergénicos: pueden ser una buena opción si hay sensibilidad al polvo, ácaros o ciertos rellenos.
La postura al dormir también importa. Quien duerme de costado suele necesitar una almohada que complete el espacio entre hombro y cuello; quien duerme boca arriba suele estar mejor con una de perfil medio o bajo. La meta es simple: que cuello y columna permanezcan alineados y sin tensión.
Cuando hay dificultades de motricidad
Para una persona que tiene dificultad para moverse o girar en la cama, la almohada de cabeza debe ser cómoda pero estable: ni demasiado alta ni excesivamente blanda.
También pueden ser útiles almohadas complementarias para acompañar la postura:
- Entre las rodillas, al dormir de costado.
- Debajo de brazos o piernas para aliviar puntos de presión.
- Detrás de la espalda, cuando un profesional recomienda mantener una posición determinada.
Es importante no improvisar con muchas almohadas ni dejar elementos sueltos que dificulten levantarse, girar o pedir ayuda. En personas que pasan muchas horas en cama, la postura y los cambios de posición deben ser indicados por enfermería, fisioterapia o el médico tratante. La Alzheimer’s Association recomienda cambios posturales frecuentes y apoyo con almohadas para proteger zonas óseas cuando la movilidad está muy limitada. Fuente
Parkinson: comodidad sin dificultar el movimiento
El Parkinson puede traer rigidez, temblores, movimientos nocturnos y dificultades para incorporarse o girar. Por eso, además de una almohada cómoda, conviene pensar en todo el entorno de descanso.
Una almohada de altura media y soporte estable suele ser un buen punto de partida. Si la persona necesita elevar el torso para sentarse con mayor facilidad, esto debe evaluarse de forma individual. En algunos casos, la elevación de la cama puede ser más adecuada que apilar almohadas.
La Parkinson’s Foundation aconseja evitar colchones demasiado blandos porque hacen más difícil moverse, y destaca que superficies de baja fricción, apoyos seguros y una cama bien organizada pueden facilitar los cambios de posición. Ver recomendaciones
Si la persona presenta movimientos intensos durante el sueño, pesadillas con movimientos físicos o riesgo de caídas, es esencial hablar con su médico y revisar la seguridad del dormitorio. Las almohadas pueden aportar amortiguación, pero no reemplazan una evaluación profesional ni las medidas de prevención de caídas. Más información
Deterioro cognitivo: menos confusión, más bienestar
Cuando hay deterioro cognitivo o demencia, la sencillez ayuda. Una almohada limpia, reconocible, cómoda y siempre ubicada de la misma manera puede contribuir a una rutina nocturna más tranquila.
En estos casos, vale la pena evitar almohadas decorativas o demasiados elementos en la cama que puedan causar confusión. También es recomendable acompañar la elección con un dormitorio ordenado, buena iluminación nocturna y un ambiente fresco, silencioso y familiar.
El descanso de los adultos mayores puede verse afectado por enfermedades, dolor, medicación o cambios cognitivos. Por eso, si aparecen ronquidos fuertes, pausas al respirar, dolor persistente, somnolencia marcada o cambios bruscos en el sueño, corresponde consultar con un profesional de salud. Información del National Institute on Aging
Una almohada nueva también es una forma de cuidado
Una buena almohada no es un lujo. Es una herramienta simple de confort, higiene y dignidad para una persona que merece descansar bien.
Hoy, el Hogar de Ancianos La Piedad, en el barrio Trinidad de Asunción, necesita 30 almohadas nuevas para sus residentes. El hogar alberga a adultos mayores y se sostiene en gran medida gracias a la solidaridad de la comunidad.
Podés ser parte de esta ayuda donando una o más almohadas nuevas. Para coordinar tu donación, comunicate directamente con el hogar al (021) 290 128, 0982 406 361 o 0982 373 432. Conocé más sobre el Hogar de Ancianos La Piedad y cómo colaborar en hogaradultomayor.com.
Una almohada nueva puede hacer una diferencia enorme en cada noche de descanso.
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