En una esquina del microcentro de Asunción, a metros de un espacio cultural que muchos conocen y valoran, un comunicador paraguayo pidió ayuda para sobrevivir. No se trata solo de una historia personal dolorosa: es un espejo incómodo de un problema nacional que el Estado sigue postergando. Porque en Paraguay la vejez puede volverse una condena silenciosa, incluso para quienes trabajaron toda la vida, incluso para quienes no entran en la categoría de “extrema pobreza”, incluso para quienes todavía tienen familia, pero no cuentan con una red de apoyo real que pueda sostener los cuidados y los gastos.

Según contó él mismo en redes sociales, Manuel “Manu” Cuenca Rodríguez está pasando por una situación de vulnerabilidad económica y de salud, al punto de pedir colaboración en la esquina de 25 de Mayo y Estados Unidos. Última Hora+1 En su mensaje, relató que se refugia del calor y busca agua en la Casa Bicentenario del Teatro “Edda de los Ríos”, ubicada justamente sobre 25 de Mayo 993 c/ Estados Unidos. Cabildo+1

Lo más duro, sin embargo, no es la esquina. Es el contexto.

Cuenca mencionó que está por cumplir 70 años, que vive con enfermedades crónicas y cardiovasculares, y que además está a cargo del cuidado de su padre de 96 años. Última Hora+1 Su pedido activó solidaridad, pero también abrió un debate público sobre su situación laboral y el rol de instituciones estatales vinculadas a la cultura, que emitieron comunicados respondiendo al caso. Última Hora

Aun así, el foco real no debería quedarse en la polémica ni en quién “tiene razón” en un comunicado. El foco es otro: ¿cómo puede ser que un adulto mayor con problemas de salud termine dependiendo de la caridad para comer, hidratarse o ir al baño? Nandutí

El problema de fondo: la vejez “acompañada” que en realidad está sola

Hay una frase que resume la trampa social en la que caen miles de familias: “tiene familia, entonces no está desamparado”. En teoría suena lógico. En la realidad paraguaya, muchas veces es una excusa para que el Estado no intervenga.

Porque la familia también envejece.

En muchísimos hogares, los hijos ya tienen 60 o más años, con sus propios problemas de salud y empleo. Pretender que un adulto mayor cuide 24/7 a otro adulto mayor es una receta para el desgaste, la pobreza, la enfermedad y la culpa. Es, literalmente, pedirle a alguien que ya está en riesgo que sea sistema de salud, enfermería, acompañamiento psicológico y sostén económico al mismo tiempo.

Y cuando el mercado laboral te cierra puertas cada vez más temprano, la tormenta perfecta está servida: menos ingresos, más dependencia y cero apoyo estructural.

Hogares públicos: una red que no está pensada para la clase media

El Estado sí tiene hogares públicos y criterios de admisión. El problema es que están orientados, principalmente, a casos de carencia de vivienda o ingresos insuficientes, además de evaluaciones socioambientales y médicas. Salud Pública+1

En la práctica, esto genera una paradoja cruel: si una persona mayor tiene familia “existente” (aunque esa familia no pueda cuidarla), muchas veces queda afuera del sistema formal de protección residencial.

Y aunque haya esfuerzos, la capacidad es limitada: un diagnóstico citado por organismos internacionales señala que en Paraguay existen 35 hogares de larga estadía con alrededor de 1.260 plazas. envejecimiento.csic.es En términos simples: no alcanza.

Pensión no es cuidado: el vacío que nadie quiere mirar

Paraguay históricamente tuvo programas de pensión ligados a condiciones socioeconómicas. Por ejemplo, la Ley 3728/2009 establece pensión para adultos mayores en situación de pobreza. Ministerio de Educación y Ciencias

Más recientemente, se promulgó la Ley 7322/2024, que establece una pensión universal para personas adultas mayores (con reglas y reglamentación). Gobierno de Paraguay+1 Eso es un avance importante en ingresos.

Pero incluso con una pensión: ¿quién cuida?

La vejez digna no se resuelve solo con un monto mensual. Se resuelve con un sistema de cuidados: atención profesional, acompañamiento, centros de día, enfermería comunitaria, apoyo a cuidadores familiares, residencias accesibles y supervisadas, y programas de prevención.

Un informe reciente sobre demanda y arreglos de cuidado en Paraguay muestra que la carga del cuidado está masivamente instalada en los hogares, con alta presencia de situaciones de dependencia. Ministerio de la Mujer Y cuando el cuidado queda solo en la casa, sin apoyo, la “solución” termina siendo la renuncia al trabajo, el endeudamiento, o el colapso emocional.

Lo que debería existir: hogares y cuidados accesibles para la clase media

Acá está el punto que casi nunca se discute con seriedad: la clase media también envejece y también se queda sin opciones.

  • Un hogar privado puede ser impagable.
  • Un hogar público puede no admitir el caso “porque tiene familia”.
  • La casa propia puede convertirse en encierro si no hay movilidad o salud.
  • El cuidador familiar puede estar igual de viejo, enfermo o desempleado.

Por eso, discutir hogares de ancianos accesibles para la clase media no es un “lujo”. Es política pública básica: un esquema con copago proporcional, supervisión estatal, estándares de calidad, control sanitario y acceso transparente.

Y no solo hogares: también centros de día, para que las familias no tengan que elegir entre trabajar o cuidar; y respiro del cuidador, porque cuidar 24/7 sin relevo destruye cualquier hogar.

Llamado a la solidaridad (hoy) y a la responsabilidad del Estado (siempre)

Hoy, lo urgente es humano: si usted puede ayudar, el propio Manu Cuenca indicó públicamente dónde se encuentra, en el centro de Asunción, sobre 25 de Mayo y Estados Unidos. Nandutí También se puede seguir el caso a través de sus publicaciones y canales donde se difundió el pedido. Última Hora

Cómo ayudar hoy (de forma directa):

Difusión y oportunidades: compartir su pedido y, sobre todo, acercar trabajo remunerado (charlas, talleres, conducción, asesoría cultural/audiovisual), que es lo que más puede sostener una salida real del problema. Última Hora

En persona: él mismo indicó que está en la esquina de 25 de Mayo y Estados Unidos, cerca de la Casa del Teatro, y pidió colaboración a quienes pasen por ahí. Última Hora+1

Con insumos básicos: agua, alimentos o medicamentos (siempre coordinando con prudencia) — él mencionó que se apoya en gestos de comercios y personas de la zona. Última Hora+1

Transferencias: en su mensaje agradece a quienes le están enviando transferencias, pero en las notas públicas no figura un número/cuenta. Lo más seguro es contactarlo por su publicación/perfil para pedir el dato correcto antes de transferir. Última Hora+1

Manuel Cuenca en X: https://x.com/manuelcuenca

Pero lo importante es no quedarnos en la emoción de una transferencia y el olvido al día siguiente.

Este caso —con toda su dureza— nos grita algo que Paraguay no puede seguir tapando: la vejez digna debe ser un derecho real, no un privilegio ni una lotería familiar. Y si el Estado solo aparece cuando ya es tarde, entonces no está protegiendo a sus mayores: está administrando su abandono.

Porque nadie debería llegar a los 70 años con la vida colgada de una esquina. Y porque ningún país se mide por cómo trata a los que están en la cima, sino por cómo cuida a quienes ya no pueden pelear solos.

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